Ben 10 tenía dieciséis años y el mundo entero sabía quién era. Ya no había escondites en Bellwood. Esa es, básicamente, la premisa que nos voló la cabeza cuando se estrenó Ben 10: Supremacía Alienígena allá por el 2010. Después del final agridulce de Alien Force, donde el Omnitrix original terminó hecho pedazos, nos lanzaron a una era más oscura, con un Ben lidiando con la fama y un dispositivo que prometía ser la versión definitiva de todo lo que conocíamos: el Ultimatrix.
Honestly, muchos de nosotros pensamos que sería solo "más de lo mismo" pero con esteroides. Nos equivocamos. Esta etapa de la franquicia, creada por el colectivo Man of Action, se atrevió a explorar cosas que las series anteriores apenas rozaban, como el peso de la responsabilidad pública y la corrupción que viene con el poder absoluto.
El caos del Ultimatrix y los Supremos
La gran novedad fue, sin duda, la función de evolución. Albedo, ese clon malhumorado de Ben, fue quien realmente construyó el Ultimatrix, y se nota. A diferencia del diseño limpio de Azmuth, este aparato parecía un guantelete de guerra. La idea de que los alienígenas pudieran evolucionar a través de una simulación de "escenario de guerra de un millón de años" es brutal si lo piensas un segundo.
Fuego Pantanoso Supremo o Eco Eco Supremo no eran solo rediseños para vender juguetes. Eran armas vivientes. Sin embargo, no todo fue perfecto en la ejecución.
- Eco Eco Supremo se convirtió rápidamente en el favorito por su capacidad de lanzar discos sónicos que podían destrozar casi cualquier cosa.
- Humungosaurio Supremo cambió su habilidad de crecer por manos que se convertían en lanzamisiles orgánicos. Una locura visual.
- Frío Supremo básicamente escupía "fuego frío", algo que suena contradictorio pero funcionaba genial en pantalla.
Kinda irónico, pero el dispositivo era defectuoso. A diferencia del Omnitrix oficial, el Ultimatrix no tenía los protocolos de seguridad de Azmuth, lo que llevó a tramas muy densas. ¿Te acuerdas del episodio "Sacrificio Supremo"? Ahí descubrimos que las formas evolucionadas habían desarrollado conciencia propia y se sentían prisioneras dentro del reloj. Fue uno de los momentos más profundos de la serie, cuestionando la ética de usar a estos seres como simples herramientas de combate.
Agregor y la caza en la Galaxia de Andrómeda
La primera temporada de Ben 10: Supremacía Alienígena se centró en un villano que, honestamente, daba bastante miedo: Agregor. Este tipo no quería conquistar el mundo con un ejército robótico; quería absorber a cinco alienígenas específicos de la Galaxia de Andrómeda para volverse un dios.
Bivalvan, Galápagus, P'andor, Andreas y Ra'ad. Esos eran los nombres de las víctimas. Lo que hizo que esta saga doliera fue que Ben realmente intentó salvarlos. No eran solo "monstruos de la semana", sino refugiados. Ver a Agregor absorberlos a todos y convertirse en esa quimera imparable fue un punto de quiebre.
Luego vino la carrera por el Mapa del Infinito. Viajamos a lugares rarísimos como el Perplexahedron, un cubo gigante lleno de trampas espaciales que parecía sacado de una pesadilla geométrica. Todo eso para evitar que Agregor llegara a la Forja de la Creación y robara los poderes de un bebé Celestialsapien (la raza de Alien X).
Cuando Kevin volvió a perder el juicio
Si hay algo que dolió a los fans de toda la vida fue ver a Kevin Levin recaer. Después de años redimiéndose y siendo el mejor amigo de Ben, tuvo que absorber la energía del Ultimatrix para detener a Agregor. El resultado fue un Kevin mutado y completamente loco por el poder.
"Poder Absoluto" es, probablemente, el arco más intenso de toda la serie. Ben tomó una decisión que dividió a la audiencia: decidió que la única forma de detener a Kevin era matándolo. Gwen, por supuesto, no estaba de acuerdo. Ver a los dos primos enfrentarse, con un Ben totalmente frío y decidido a terminar con su amigo, mostró una faceta del protagonista que nunca habíamos visto. No era el niño bromista; era un ejecutor.
Al final, gracias a la magia de Gwen y un poco de suerte tecnológica, lograron curarlo, pero esa cicatriz emocional quedó ahí. La serie nos recordó que, en este universo, las acciones tienen consecuencias reales y no siempre hay un final feliz sin sacrificios.
El Caballero Eterno y el Dios del Vacío
La serie terminó con la saga de Diagon y los Caballeros Eternos. Aquí las cosas se pusieron un poco extrañas y místicas. Descubrimos que Sir George, el fundador de los Caballeros, era un guerrero inmortal que ya había derrotado a esta entidad interdimensional siglos atrás usando una espada creada por Azmuth llamada Ascalon.
Fue una escala de poder ridícula. Ben terminó empuñando la espada y absorbiendo los poderes de Diagon, convirtiéndose básicamente en un dios omnipotente. Por un momento, estuvo a punto de "curar" al mundo entero de la maldad, eliminándola por completo. Fue un dilema filosófico interesante: ¿tienes derecho a quitarle el libre albedrío a la humanidad para crear una utopía?
Obviamente, Ben eligió dejar ir ese poder. Azmuth apareció, le quitó el Ultimatrix (que siempre consideró una basura) y le dio el nuevo Omnitrix, preparando el terreno para lo que sería Omniverse.
Datos que quizás olvidaste (o no sabías)
- Julie y el Círculo de la Llama Eterna: La relación de Ben con Julie empezó a desmoronarse aquí. Ella se unió a un culto que, sin saberlo, adoraba a Vilgax pensando que era una deidad. Fue un desastre total para su noviazgo.
- El regreso de Ben 10.000: Vimos una versión futura de Ben que no se transformaba en aliens, sino que usaba sus poderes en forma humana. Se llamaba "Ultimate Ben".
- Crossover con Generador Rex: "Héroes Unidos" fue el evento donde estas dos franquicias se cruzaron. Fue una joya de la animación que muchos consideran canon dentro del multiverso.
Ben 10: Supremacía Alienígena no fue una serie perfecta. Tuvo episodios de relleno que se sentían fuera de lugar y villanos que desaparecían sin explicación. Pero en sus mejores momentos, nos dio una narrativa madura que respetaba a la audiencia que había crecido con el personaje desde 2005.
Si quieres volver a ver la serie con ojos de experto, enfócate en los detalles del diseño de los alienígenas de Andrómeda; cada uno representa un elemento (agua, aire, fuego, tierra y electricidad) y su destino es lo que realmente mueve la brújula moral de Ben durante toda la primera etapa. Observa también cómo cambia el tono de voz de Ben cuando usa a los Supremos; hay una agresividad implícita que el actor de voz supo captar muy bien.
Para profundizar en el lore, lo ideal es revisar los episodios producidos específicamente por el equipo de Dwayne McDuffie, quien fue el alma detrás de la cohesión narrativa de esta era antes de su triste fallecimiento. Su toque se nota en la seriedad de los diálogos y en cómo los personajes secundarios, como el Abuelo Max, pasaron a ser mentores estratégicos más que simples acompañantes de viaje.